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 Aproximación a la estatuaria romana en bronce de la ciudad romana de Termes
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Aproximación a la estatuaria romana en bronce de la ciudad romana de Termes
Se efectúa un estudio sobre el significado sociocultural de la utilización del bronce en la estatuaria romana procedente del yacimiento arqueológico de Tiermes (Soria, España).

Foto: pezuña de una pata de caballo de una estatua ecuestre de bronce de tamaño mayor que el natural, recubierta de pan de oro.

Tiermes, excavaciones del Foro Flavio. Proyecto LIFE Tiermes 2004.






Aproximación a la estatuaria romana en bronce de la ciudad romana de Termes (Montejo de Tiermes, Soria): tecnología, significado y proyección social.

Approach to the bronze statuary of the Roman city of Termes (Montejo de Tiermes, Soria): Technology, meaning and social projection.


Santiago Martínez Caballero.
Museo de Segovia.

Publicado en:
Actas del I Congreso Internacional de Paleosiderurgia
INASMET (San Sebastián, Guipúzcoa)
8 y 9 de Mayo de 2005


RESUMEN

Se efectúa un estudio sobre el significado sociocultural de la utilización del bronce en la estatuaria romana procedente del yacimiento arqueológico de Tiermes (Soria, España). Para ello se analiza la interrelación entre la obra realizada y su valor simbólico, decidido por la ideología de un contexto histórico concreto. Es una pequeña síntesis propia de un estudio de la arqueología clásica, que integra la historia del arte tradicional y de la tecnología con el estudio de las imágenes como hechos de comunicación social.


ABSTRACT

An analysis over the sociocultural significance of usage of bronze in the Roman statuary from the archaeological digging in Tiermes (Soria, España) is carried out. To perform this we study the close relation between the specific piece of art and its symbolic value established through the ideology of a particular historical context. It is a brief and proper synthesis of a classic archaelogical study that integrates the history of traditional art and technology with the study of images as facts of social communication.



Al analizar desde el punto de vista histórico y sociológico la tecnología del bronce en relación con la escultura en la Antigüedad dos son los aspectos que principalmente consideramos. Por una parte, el tipo y grado de desarrollo tecnológico de la sociedad responsable de la ejecución de una obra, con las implicaciones económicas que determinaba la acción de materializar una idea mediante la erección de una estatua (explotación de materias primas, producción, distribución, intercambios). Por otra parte, el valor ideológico que el resultado, la obra, tenía en su contexto cultural, pues la estatua ofrecía una imagen (con una calidad estética y formal variable), y como tal tenía una función comunicativa que había de ser entendida por la sociedad. La profundización en este último aspecto permite indagar en el significado cultural de la utilización del bronce en este periodo histórico, a partir del análisis de la interrelación entre el objeto producido y sus valores tanto pragmáticos como simbólicos, decididos siempre por la ideología y por el contexto histórico .

En el caso de la ciudad romana de Termes (Montejo de Tiermes, Soria, España), antigua ciudad celtibérica y municipium de derecho latino a partir del emperador Tiberio (14-37 d. C.) en el alto valle del Duero (distrito conventual cluniense de la Provincia Tarraconensis) , presentamos a través de este trabajo una aproximación breve a la comprensión de lo que suponía la tecnología del bronce aplicada a la estatuaria, para incidir sobre el segundo aspecto indicado. Esta experiencia la planteamos desde estudio de los grupos estatuarios en bronce de época romana recuperados en los trabajos arqueológicos efectuados desde inicios del siglo XX en este yacimiento .

Dada la brevedad del espacio para tan amplio discurso, reflexionaremos sobre las conclusiones del estudio de la técnica, del análisis estilístico y formal, de la iconografía, del criterio cualitativo formal, de los datos de la documentación escrita y gráfica, y del análisis de los contextos arqueológico e histórico de los hallazgos, algunos de éstos ya con importante bibliografía. Objetivo fundamental es concluir aspectos sobre el simbolismo que tales imágenes comunicaban a la sociedad romana en el estadio cronológico de su creación, y con ello el valor sociológico e histórico del propio trabajo en bronce, entendiendo su uso como reflejo de un comportamiento cultural y como expresión de una calidad de vida. Es una pequeña síntesis, por tanto, propia de un estudio de la arqueología clásica, que integra la historia del arte tradicional y de la tecnología con el estudio de las imágenes como hechos de comunicación social .

La estatuaria romana en bronce constituye uno más entre los tipos de imágenes dentro del amplio mundo de las representaciones esculpidas o pintadas en diferentes soportes y mediante variadas técnicas dedicadas a deidades, héroes, emperadores y miembros de la familia imperial , o a privados ilustres. El valor y difusión de las imágenes a través de la estatuaria era de gran importancia en la ideología romana imperial. Al margen de la iconografía, las imágenes llevaban implícita una carga intelectual referida al motivo figurado que representaban. Por ello, en lo que nos interesa, el uso del bronce no era sólo el soporte o el instrumento para crear un objeto estético autárquico y aislado. Era un elemento más del lenguaje utilizado por la imagen para establecer la función comunicativa que por necesidad realizaba a varios niveles. El más inmediato, y el que mejor entendemos, venía aportado por la creatividad del artista y por la intencionalidad decidida por el individuo o por la entidad que encargaba la imagen, de quienes dependían la elección del tipo de tecnología, la materialización formal de la obra, su iconografía (fruto de gustos, modas, inclinaciones sociales y artísticas del momento), y del mensaje predeterminado por el encargo. Al mismo tiempo, la imagen en bronce constituía un hecho sociocultural, cualquiera que fuera la temática elegida, donde tal intencionalidad y creatividad expresaban un simbolismo que hacía que la imagen fuera “legible” a sus coetáneos a través de mensajes implícitos y explícitos (idea de la obra) . En este caso la tecnología del bronce participaba de un “lenguaje iconográfico” entendido por los contemporáneos . Esta observación aporta una diferente conceptualización de la obra escultórica y, por tanto, del valor que a priori consideremos desde el análisis subjetivo que nuestra propia época nos impone a siglos de distancia, cuando la investigación trata de reconstruir el pensamiento y el comportamiento antiguo. Cabe decir, en realidad, que el significado cultural de la estatuaria romana sólo es posible esbozarlo históricamente habiendo presente que se trata ante todo de una imagen de la época, que materializaba una parcela del entendimiento y observación humana como hecho social, y que su expresión formal era fruto de determinaciones coyunturales: económicas (presupuesto), tecnológicas (nivel de desarrollo metalúrgico) y cualitativas (destreza del artesano o del artista para plasmar una cualidad simbólica intencional en un objeto inanimado). Exponemos el uso de la tecnología del bronce con un valor cultural al constituirse el soporte de estatuaria decorativa, culta, u honorífica.

Los ejemplos estatuarios en bronce de la antigua Termes son poco numerosos, pero significativos, y algunos de ellos de gran calidad artística. Contamos con una figura de un dios, y varios fragmentos de estatuas pertenecientes a monumentos honoríficos: un retrato seguramente de un privado, varios fragmentos de estatuas togadas y, finalmente, al menos dos o tres ejemplares de grupos ecuestres . Iniciamos con la única estatua dedicada a una divinidad. Se trata de una estatua de Apolo, de mediana dimensión (123 cm. de altura), conservada en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y procedente de las excavaciones efectuadas por I. Calvo en 1913 en el área del templo del Foro julioclaudio . La identificación de la figura con tal deidad es considerada la más probable . En cuanto a la técnica, la reconstrucción actual no permite determinar por el momento si fue realizada en una sola pieza o en varias diferenciadas (método indirecto); en los fragmentos originales son observables las marcas de lima posteriores a la fundición, y diversos fallos (burbujas), corregidas mediante pequeñas placas y láminas. La imagen presenta al dios desnudo en pie, mediante una figura joven estilizada y con aspecto hermafrodita. Exhibe un característico peinado de Apolo, un bucle trenzado sobre la cabeza (nodus) y dos tirabuzones que caen sobre los hombros . Su mal estado de conservación en el momento de su recuperación, muy fragmentada, los dos procesos de restauración a los que ha sido sometida , y la reintegración de las partes perdidas en la segunda de éstas, a pesar del esfuerzo por corregir la precedente, ofrecen actualmente una figura con una reconstrucción un tanto forzada, debido a la excesiva desviación de su eje vertical principal, aunque permite observar una imagen a su forma y volumen originales.

Desde un punto de vista iconográfico los condicionamientos impuestos por la ausencia actual de atributos no permiten identificar un modelo preciso, pues no excluimos que portara un objeto en alguna de sus manos (cítara, lira, corona de laurel, etc.), lo que permitiría determinar su correcta identificación dentro del amplio repertorio de la iconografía apolínea . Desde el punto de vista estilístico, el modelado blando y sus líneas contorneadas entroncan con modelos ligados tanto a la obra praxiteliana como a la de Lisipo ; en realidad, la figura remite a una reinterpretación combinada de modelos helenísticos de Apolo creados en el s. IV a. C., a partir de los cuales se efectuaron pequeñas variaciones formales en figuras similares datadas en los dos primeros siglos de la era y difundidas en ambientes provincianos romanos, en esculturas de tipo ornamental y decorativo y en pequeños modelos también de uso religioso . Su dispersión en las provincias occidentales se concentra en el centro de Italia, Galia Cisalpina, Narbonense, en el Rhin y en el Danubio . Ejemplos de línea estilizada cercana al Apolo de Tiermes, con variaciones locales diversas, aparecen en Martigny, Friesland, Augst, Trier, o Aventicum ; modelados más toscos en el Apolo de Speyer y en el de Trier ; o facturas de menor tamaño en estatuillas como el Apolo de Svilengrad o el del Fries Museum en Leeuwarden . Termes ofrece el único ejemplar estatuario hispano en bronce siguiendo este modelo iconográfico de Apolo, tan sólo comparable en temática y técnica con el Apolo de Pinedo . Los datos estilísticos y el contexto arqueológico aportan una cronología entre el segundo cuarto del s. I d. C. y el s. II d. C.

No conocemos el lugar concreto de la ubicación de esta estatua, si bien constituyó una imagen integrada en el programa ornamental del Foro de la ciudad , formando parte de la decoración escultórica de este espacio. Por ello su presencia estaba en directa relación con la manifestación de un ideal político y social, más allá del propiamente ornamental, que se expresaba a través del ambiente figurativo, del que formaban parte también el resto de imágenes que complementaban el valor simbólico del contexto arquitectónico, el “espacio figurativo” (Bildräume) . Partimos de un momento avanzado de la romanización de Termes, cuando su categoría municipal le reconoce a partir del primer tercio del siglo I d. C. un status legal que la hace formar parte del proyecto a largo plazo que conllevó la ordenación imperial romana en todos los territorios previamente sometido tras conquista militar (Termes lo fue en 98 a. C.). El proceso de romanización de la población celtibérica supuso la adopción de comportamientos culturales latinos, conservando y transformando otros propios, al tiempo que se integraba la civitas termestina en el sistema socioeconómico y cultural del Imperio Romano. Los valores políticos y sociales que impregnaban la actividad intelectual romana fueron necesariamente absorbidos hasta el grado de ofrecer mediante elementos ajenos a la mentalidad indígena un cambio radical en el paisaje urbano de Termes, creando una nueva imagen urbana resultado de la transformación del paisaje de la ciudad a raíz de la evolución de los hábitos sociales de sus habitantes.

La ornamentación y embellecimiento físico de las áreas principales y de la arquitectura aparecían como elemento destacado dentro de los objetivos del municipio. En este sentido, la tecnología del bronce utilizada en la escultura decorativa sirvió a este fin, pues ésta última se convertía así en elemento de exaltación local de los valores que implicaban la conceptualización de pertenecer al mundo romano, como soporte de cohesión del cuerpo cívico y, por tanto, del desarrollo del municipio. Instalar una estatua a una divinidad clásica mediante una convencionalidad formal directamente ligada al mundo griego suponía incluir en el programa decorativo del Foro la autoidentificación del cuerpo ciudadano de Termes con el modelo social jerárquico imperial, puesto que la referencia a Grecia desde la tardarrepública y principalmente a partir de Augusto era el paradigma de exaltación del patrimonio cultural de la sociedad civilizada, definida como urbana y romana (urbanitas y romanitas), tanto en Roma como en cualquier ciudad provincial . La introducción de la tecnología del bronce en la estatuaria pública tendría este efecto romanizador en Termes, pues la imagen de Apolo a través de una copia reinterpretada de un original griego simbolizaba la nueva norma ética que aspiraba asumir cualquier estrato social local . La iconografía divina incidía sobre la visión de una calidad de vida, felicidad y cultura sólo posible por la pertenencia de Termes al orden romano . Un indudable peso ideológico suponía que fuera el dios Apolo, ya que la imagen apolínea a través de su variada iconografía había quedado integrada en el programa ideológico del Principado augusteo como expresión sacralizada del poder imperial . Esta imagen en el Foro era, por tanto, símbolo de lealtad al poder, bien por así predeterminarlo la persona o entidad que encargó la obra (quizás el propio municipio de Termes), bien por estar tal valor implícito en una imagen difundida merced al gusto de la época, a una moda, en un contexto donde era uno más de los componentes de un amplio programa decorativo . Es decir, la estatua en bronce y la mitología, además de cumplir su función estética, formaban parte del lenguaje iconográfico perteneciente a un repertorio de valores culturales al servicio de la romanización , donde el espectador, de raigambre celtibérica, participaba de una tradición cultural de alta consideración. El uso del bronce, además, ennoblecía el hecho de la erección de la estatua, pues la elaboración de una estatua monumental en este material era ciertamente costosa .

Los otros ejemplos de la estatuaria de Termes, conectando con el discurso anterior, nos llevan a nuevas reflexiones. Por singularidad y calidad destaca un retrato conocido en la bibliografía como “Busto de Tiberio”, conservado también en el Museo Arqueológico Nacional . I. Sentenach recuperó este fragmento de un monumento escultórico en las excavaciones efectuadas en 1910 en el área del Foro, junto a los restos de una estatua ecuestre . La escultura ha sido objeto de diversos análisis, todos los cuales han concluido en considerarlo un retrato de época julio claudia, aunque existe una gran problemática a la hora de hacerlo corresponder con una imagen del emperador Tiberio, a quien se ha asociado tradicionalmente . El estudio de los representaciones de este emperador permite encontrar en la escultura termestina elementos de conexión formal (peinado, rasgos fisionómicos, etc.) con alguno de los modelos oficiales, en especial los tipos Copenhague NCG 624, Nápoles-Sorrento e Imperium Maius . No obstante, en su conjunto, el busto termestino construye un retrato que poco tiene que ver con los prototipos tiberianos. La imagen imperial jugaba un importante papel al aportar una parte de la simbología que cohesionaba a la comunidad cívica, y ofrecer los elementos materiales de expresión artística utilizados en los monumentos honoríficos . Como apunta W. Trillmich, la uniformidad impuesta por el retrato oficial de la época propició que las características plásticas de los modelos imperiales se imitaran y fueran absorbidas por el taller que fundió este bronce . Se trata de una característica que acompañaba a gran parte de las imágenes retratísticas provincianas . De ahí la confusión interpretativa de un tipo escultórico cuya carga expresiva y fundamentos estilísticos definen lo que se considera como “cara de la época” (Zeitgesicht). Más que una imagen provinciana de Tiberio (que no sería descartable) , la estatua podría representar a un individuo local relevante (un dignatario, un benefactor, un decurión o un patronus, según las diversas propuestas), para quien fue transformada la fisonomía de su rostro con el fin de hacerla corresponder con la de los cánones ideales de las imágenes oficiales de Tiberio, que aparecerían en edificios y monumentos públicos de Termes en estatuas que formaban parte de los programas decorativos del espacio público. Se entendía como una fórmula de dignificación de la condición (dignitas) y memoria (honos) del homenajeado, fundamentada en la grandeza (maiestas) que emanaba de las imágenes imperiales, lo cual acrecentaba el valor propio del monumento. Éste expresaba, finalmente, un deseo de afirmar la identidad local y el orgullo cívico (existimatio) a través del reconocimiento de la honra y memoria .

Que el Foro de Termes fuese construido en época de Tiberio significa la existencia segura de tal programa decorativo, donde habrían de estar presentes estas representaciones escultóricas a los cuales era posible hacer una referencia retórica al elaborar monumentos honoríficos. De hecho, recientemente se ha recuperado en el Foro la inscripción de un monumento dedicado a este emperador en el año 26 d. C. No obstante, la mayor parte de este programa decorativo y las variaciones que sufrió a lo largo de la época imperial apenas lo conocemos. La presencia de modelos oficiales es ejemplificada tan sólo por los restos de una estatua triunfal (statua triumphalis) , en mármol, recuperada en un depósito junto a diversos fragmentos de estatuas togadas , en uno de los pórticos del Foro Flavio . Esta es un imagen de un emperador en traje militar con coraza, de la cual sólo se conserva parte de la pierna, aunque es suficiente para identificar una tipología que autoafirmaba evidentes valores de romanitas, pues tal iconografía representaba al emperador en la faceta militar, uno de las imágenes más evidentes de su poder . Imágenes como ésta, las que hubiera contemporáneamente en época tiberiana, ofrecieron los elementos modélicos para resolver las ciertos detalles compositivos y formales requeridos por el artista que ejecutó la obra, siguiendo los parámetros que le marcara la persona que la encargó.

La presencia de este monumento, por otro lado, respondiendo al hecho de que los miembros de la élite urbana (ordo decurionum) efectuaban importantes donaciones públicas con el fin de afianzar su posición social en la comunidad como ciudadanos (cives), resultó ventajosa para Termes, puesto que este tipo de liberalidades o contribuciones obligada de los particulares posibilitó financiar, además de la construcción de edificios emblemáticos de la ciudad (símbolos de romanitas) , la erección de monumentos como el que nos ocupa. Con ello, se propició la mejora del aspecto de la ciudad y del nivel de vida de sus habitantes, afirmándose mediante la ejecución de una obra con una tecnológica innovadora la implicación de la élite termestina en el nuevo concepto de sociedad latinizada. El prestigio que confería este tipo de actuación afectaría también al donante de la estatua (al que desconocemos) puesto que lo introduciría de lleno en las ventajas sociales y en el prestigio que le acarrearía este gasto. Pues no sólo suponía el embellecimiento de un área pública de la ciudad, sino que para la colocación de esta estatua en la zona del Foro (locus statuae) se debió contar, como era usual en Hispania romana, con la aprobación del Senatus Termestinus , la institución capacitada legalmente para decidir el uso del suelo en un espacio público. El marco legal del municipio confirmaba con ello el valor de la donación y del monumento.

La concesión de este tipo de honores públicos estimuló la conducta evergética en la ciudad, propiciando el ejercicio de una competencia en la donación de otros monumentos (aemulatio municipalis), tanto al mismo tiempo como en las generaciones sucesivas. Otros fragmentos de estatuas en bronce recuperados en las excavaciones arqueológicas y en hallazgos casuales así nos lo muestran. No obstante, la descontextualización tipológica y arqueológica de algunas de ellas apenas transmiten mayores argumentos respecto al tema que estamos tratando, puesto que de partida ya ofrecen la dificultad de asignar a qué tipo de representaciones corresponden (élite local o estatua imperial). Es el caso de un brazo, en actitud de reposo, perteneciente a una gran estatua en bronce, recuperada al realizar una remoción de tierras en el actual camino de acceso al yacimiento arqueológico , o de otro brazo en bronce dorado, perteneciente a una estatua “colosal”, vendida a principios del s. XX fuera de España . Una valoración más directa posibilitan los numerosos restos de estatuas togadas que recogen los inventarios de materiales de excavaciones también en la zona del Foro .

Son los ya mencionados fragmentos hallados en la zona posterior del templo imperial en 1910 y 1911 (algunos en bronce dorado), y otros aparecidos junto al fragmento de la estatua imperial en 1994. Los termestinos también utilizaron este elemento iconográfico típicamente romano para incrementar la carga ideológica de un monumento: era una demostración de pertenecer a un “pueblo de togados” (populus togatus), con representaciones cuyo simbolismo venía garantizado por elementos inconfundibles de romanitas, y el uso de las mejores innovaciones técnicas (tecnología del bronce). En cuanto a los mencionados fragmentos dorados se trata de elementos de costosos monumentos, pues las estatuas a las que pertenecían fueron revestidas con láminas de oro (auro ilustrae, inauratae, auro fulgens, auratae) , transformando las esculturas en imágenes con un valor simbólico añadido .

Más significativa es la presencia de al menos dos grupos ecuestres de bronce . Los fragmentos pertenecientes a estos conjuntos escultóricos proceden de excavaciones distantes en el tiempo, por lo que es difícil efectuar un reconocimiento e identificación de cada grupo y de la adscripción a ellos de los fragmentos recuperados y documentados. En la parte posterior del templo del Foro julioclaudio se encontraron en 1910 y 1911 una pata, las crines y una falera del arreo del caballo, así como diferentes fragmentos de un pie y vestimenta del jinete, algunas también en bronce dorado .

Excavaciones en 1992 y 1996, a varias decenas de metros de distancia en la ruina del canal urbano del acueducto, han recuperado parte de una grupa y una cola de caballo, respectivamente . Finalmente, en la excavación del pórtico septentrional del Foro Flavio se ha recuperado en 2004 un nuevo fragmento de pata, en bronce dorado . A estos fragmentos sumamos los que reconocemos en dos fotos que J. Cabré efectuó en Tiermes entre 1911 y 1917, en las cuales aparecen tres fragmentos de patas y una cola de un caballo actualmente en paradero desconocido .

El estudio estilístico de estos fragmentos, principalmente de las colas y de los fragmentos de las patas, indican la presencia de al menos dos monumentos diferentes (dadas las diferencias formales observadas en el trabajo de las colas), a los que pertenecen dos o tres caballos (individuando los tipos de trabajo en la caracterización del pelaje de pezuñas y cola), uno de ellos dorado (que debió formar parte del mismo monumento que los fragmentos del jinete recuperados en 1911), si no dos, en caso de que el fragmento de pata dorada hallada en 2004, localizado a una distancia considerable de éste último, pertenezca a otro grupo. Es posible que el denominado “Busto de Tiberio” formara parte de alguno de estos monumentos, pues los fragmentos procedentes de las excavaciones de 1910 fueron encontrados junto a éste . Desde un punto de vista técnico, destaca la presencia de placas y láminas en varios fragmentos, utilizadas unas para corregir fallos de fundición, y otras para unir partes fundidas por separado en los grupos. La estatua ecuestre suponía un enorme gasto económico, tanto por el material como por la complejidad en la ejecución de un conjunto escultórico que incluía un jinete sobre un caballo . La presencia de la estatua ecuestre en un espacio público reconocía que los méritos del personaje representado y la capacidad económica del dedicante (un privado o el propio municipio) eran lo suficientemente importantes como para que el gobierno termestino otorgase un espacio público para la erección de un monumento en esta prestigiosa iconografía. El lenguaje alegórico de la representación del ciudadano a caballo acercaba a los provinciales con mayor claridad a los grandes programas artísticos oficiales. Las representaciones ecuestres triunfales de los emperadores ofrecían un modelo de composición y un lenguaje artístico de gran proyección. La reelaboración de un ideal, bien triunfalista, bien heroico, mediante la sustitución de la figura del emperador por la del jinete particular, servía para crear todo un simbolismo cuyo valor más directo era la expresión más pura del ideal que los romanos tenían de sí mismos. Era la transposición del plano mítico a un mundo real, que afirmaba la posición y presencia del individuo en un escalón muy concreto de la sociedad local, espectadora de la erección del conjunto escultórico.

En suma, la expresión de la cultura latina y la honra a la memoria y a la gloria de los ciudadanos de reconocido prestigio local impulsó de manera notable la donación de estatuas broncíneas en Termes. Decidió la multiplicación de estos elementos en una ciudad en continuo proceso de transformación urbana a lo largo de los primeros dos siglos de la era. Contribuyó, de un lado, al embellecimiento del paisaje urbano mediante elementos de inconfundible simbología romana y variada calidad artística. Del otro, al afianzamiento de actitudes sociales que autoafirmaban la integración de los termestinos en el orden imperial. Este comportamiento se explicaba por la repetición de mecanismos de actuación social, cuyo significado se explicaba por un simbolismo contenido en la ideología imperial romana. Con ello, el uso del bronce en la estatuaria monumental de Termes ofrecía no sólo un paradigma de avance cultural desde el punto de vista tecnológico, sino que constituía uno de los resortes utilizados para expresar contenidos simbólicos de una sociedad provincial, en el contexto de la transformación de la imagen urbana de la antigua ciudad celtibérica y de la inclusión del bronce dentro del lenguaje iconográfico al servicio de los valores culturales de tal sociedad.








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