

Infraestructura de abastecimiento de agua de la ciudad
15. Acueducto romano.
Infraestructura de abastecimiento de agua de la ciudad
Entre las infraestructuras con las que contaba la ciudad destaca la infraestructura destinada al abastecimiento de agua corriente a la ciudad, un acueducto dotado de un amplio elenco de soluciones de transporte y distribución, características de los acueductos romanos. Datado en su obra original en época tiberiana (14-37 d.C.), constituye también el elemento más destacado de ingeniería en el territorio de Termes.
El acueducto de Termes constaba de los típicos elementos de captación, transporte y distribución final del agua en la ciudad. Se supone que el punto de captación del agua (caput aquae) se situaba a los pies de la vertiente norte de la Sierra de Pela, en el Manadero del río Pedro, 3,6 km al Norte de Termes. De este punto partía un specus o canal subterráneo por donde discurría el agua a presión atmosférica, siguiendo una pendiente regular, aunque el trazado de esta canalización extraurbana es mal conocido, al estar oculto por sedimentos o perdido en algunos sectores. Tan sólo se ha encontrado, por el momento, un tramo de 50 m tallado en la roca ya en las cercanías de la ciudad, situado en el paraje de Peña Grande.
Entre este punto y la entrada del canal en la ciudad, junto a la Puerta del Oeste, existe una pequeña depresión que seguramente hubo de ser salvada mediante un canal apoyado en las típicas arcadas (arcuationes), o bien mediante un canal alojado sobre un muro (substructiones). Junto a la Puerta del Oeste se situaba una estructura o castellum aquae de bifurcación, hoy casi completamente perdida, desde donde partían los dos ramales urbanos del acueducto, bien conocidos al haber sido ambos explorados en gran parte.
El canal norte bordea el sector septentrional de la ciudad con un specus tallado en la roca que corta las diferentes terrazas, siempre discurriendo por debajo de las calles y edificios. Varias arquetas de limpieza (castella aquarum) se disponen a lo largo de su trazado, con el fin de permitir acceder al canal, pues, al carecer de revestimientos en morteros hidráulicos impermeabilizadores, el agua en movimiento portaba muchas partículas arenosas en suspensión, por el desgaste de la roca. Arcos transversales en varios puntos, donde el specus era profundo y en las curvas del trazado, aportaban estabilidad a la estructura. El canal urbano norte alcanzaba el castellum divisorium Norte, uno de los dos castella divisoria con los que contaba la ciudad, situado junto al Foro, desde el cual se procedía a la erogación del agua mediante tuberías, ya para el consumo.
A su vez, el canal meridional, a una cota inferior que el anterior, estaba trazado a lo largo del borde sur del cerro, mediante otro specus tallado en roca, también dotado de arquetas de limpieza y arcos contrafuertes. La presencia de un gran roquedo vertical obligó a tallar en la roca un canal subterráneo (cuniculus) de 140 m de longitud, con el objeto de alojar el canal y alcanzar el castellum divisorium Sur, situado a continuación de la salida de la galería, junto a la Casa del Acueducto. Este conducto estaba abovedado y contaba con cuatro pozos cilíndricos (spiramina), que permitían su ventilación y el acceso a su interior para proceder a las labores de limpieza, aunque también sirvieron para evacuar la roca durante su construcción.
Recientemente hemos individuado un tercer canal urbano del acueducto, junto al Foro Julio Claudio, que, conocido en sólo 13 m de longitud, hubo de derivarse del canal urbano Norte en un punto desconocido previo al castellum divisorium Norte.
Como indicamos, en los dos puntos terminales de los canales urbanos del acueducto, el septentrional y el meridional, respectivamente, se situaron sendos castella divisoria (un tercero, no conocido, presuponemos también para el canal recién descubierto junto al Foro Julio Claudio). En estos dos castella divisoria se asociaban varias funciones de la gestión del agua corriente: finalización del transporte del agua desde el exterior; última decantación y limpieza antes de distribución; regulación y medición del agua erogada; y derivación y distribución (erogatio aquarum).
El castellum divisorium Norte, situado en la Insula I, junto a la Via II, al oeste del Foro Flavio, conserva inmissarium (dispositivo de acceso), piscina limaria cilíndrica (acumulador, decantador y distribuidor), emissarium (dispositivo de derivación) y cataracta (compuerta para evacuar agua sobrante). De las tres embocaduras del emissarium (una cegada en un momento desconocido) partían las tuberías (tubuli de cerámica o fistulae de plomo, hoy perdidos) que portaban el agua hacia el exterior, para proceder a su distribución a través de fuentes. El segundo castellum divisorium, construido de forma subterránea por debajo de la calle inmediatamente al norte de la Casa del Acueducto, constaba de los mismos dispositivos que el anterior, aunque ha perdido el emissarium.
El castellum divisorium Norte, su tipología y buena conservación convierten a esta estructura de Termes en uno de los modelos mas significativos hispanos, a relacionar con los castella de Nemausus (Nîmes, Francia) y de Pompeii (Pompeya, Italia), que ofrecen los ejemplos paradigmáticos de este tipo de estructuras en el Occidente mediterráneo, por su mayor tamaño, complejidad técnica y conservación.
Ambos castella divisoria conformaban, además, castella de primer orden en la redistribución del agua, pues, es de suponer, según los ejemplos constatados en otras ciudades romanas y dada la abrupta topografía de la ciudad, que existieron otras estructuras de segundo orden (castella secundaria) donde se originaban dispositivos para el consumo (fuentes), para romper la presión del agua y salvar los desniveles del terreno, y para efectuar redistribuciones menores. Fuentes de consumo se han identificado una junto a la Casa del Acueducto y otra en el pórtico del Edificio trajaneo del Foro Julio Claudio.
El acueducto termestino constituye, en suma, una infraestructura construida con el fin de satisfacer las necesidades de abastecimiento de agua para consumo e higiene en una ciudad que había experimentado desde la conquista, casi un siglo antes, un notable crecimiento tanto desde el punto de vista urbanístico, como, seguramente, demográfico. El estudio teórico llevado a cabo por M. Hernando del Cura indica que, según el cauce del manantial de Pedro, el acueducto de Termes podía abastecer hasta una población de 20.000 habitantes, al aportar hasta 70 litros de agua por segundo. Cifra, no obstante, muy superior a la población que hubo de tener Termes en sus momentos de mayor esplendor.
Resumen de S. Martínez: “El agua en Tiermes”, en J. Mangas y S. Martínez (eds.), El agua y las ciudades romanas, 2007.
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